La Fotografía y el más allá.

julio 2, 2015

¿Pensó Usted alguna vez que los espíritus podían fotografiarse?

Entre 1860 y comienzos del sigo XX se desarrolló un género de fotografía, que hoy puede resultar insólito e inquietante: los estudios hacían retratos de sus modelos junto a los fantasmas de sus muertos, aparecidos u objetos suspendidos.

Esta práctica coincidió con el nacimiento del espiritismo.

En 1841 las dos hermanas Fox de 7 y 8 años sienten ruidos y alborotos en su casa de Hydesville en New York y logran establecer diálogo con el supuesto sujeto que los emitía. Más tarde los golpes confirman ser el espíritu de un hombre asesinado y enterrado en la casa. Así nace el espiritismo.

La fotografía de espíritus, mediums, estoplasmas, etc. pretende demostrar la existencia de éstos y su cohabitar con los vivos. El fotógrafo de estudio sitúa a sus modelos y al revelar las placas aparecían fantasmas flotando y espectros a veces similares a un miembro muerto de la familia.

Esta práctica aumentó luego de la Primer Guerra Mundial como un modo de recordar a los muertos. Los aparecidos y espectros que flotaban en la fotografía se llamaron “extras”.

El escritor escocés Sir Arthur Conan Doyle, (1859-1930), creador de las historias del detectivo Sherlock Holmes, escribió acerca de cómo fotografiar fantasmas y fue partidario de la fotografía espiritista y un creyente de las fuerzas psíquicas.

Posteriormente, las fotografías espiritistas fueron consideradas como fraudes.

 

Autor: Elisa Díaz Velasco.